MIRA LO QUE HACE LA CERDA DE TU NOVI@

Crossdressing Girls: nº1 en su género y sin ánimo de lucro.


























































 














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Mi preciosa mujer buscando poya en la cena de trabajo

Se ha depilado los rincones más inóspitos de entre sus curvas, se ha duchado, maquillado y perfumado. Finalmente se ha vestido como una putilla (conmigo nunca va así) y me ha dado un par de inocentes besos antes de coger el coche y desaparecer en la negra noche. Estoy seguro que va buscando poya como una loca. Hoy no lo tendrá gran dificultad. Bueno, normalmente cualquier mujer no la tiene. Estoy pensando en penetrarme con su consolador y en vestirme con sus trapillos todavía calientes que ha dejado junto a la lavadora. Oooh, se me hace le culo agua pensando en algún jovencito o en un mulato sobando a mi media naranja. Tampoco le hago ascos a la idea que se lo monte con una guapa pareja, en un coche entelado y aparcado en algún rincón de un frío e impersonal picadero. Sus pies solo vestidos por las medias de rejilla, sobre el cristal húmedo por los vapores del trío. Lo peor de todo es que solo estoy celoso por no probar tan ricos bocados. Que se la follen por el culo, que se las coma de dos en dos o que le meta el dedo a su jefe... eso es solo superficial. Me jode no estar con ella y participar como otra perra en un aténtico Gangbang bisexual. En fin, he decidido vestirme con sus ropas y ponerme un par de taconazos para que no acabe comiendome la envídia y los celos. Oooh, tengo su vibrador dentro de mi alma. Creo que hasta me he desgarrado algo el ano. Mañana le obligaré a chupar todo es desastre. Seguro que se siente culpable...

(Sigue abajo)










Pobre de mi he acabado borracho y dormido en el sofá, viendo una mala película porno. Mientras tanto ella ya ha acabado los pobres. Las chicas en manada van hacia la pista que hay en el mismo restaurante. Entre ellas mi gatita. Ya se han buscado bien el sitio. Un viejo edificio señorial. Alejado de la ciudad, en una zona rural poca transitada. Un picadero de gente bien que entre semana se lleva a la querida para calentarle el conejo. Volvamos a mi mujer. Este año se lleva la falda de tubo estrechita o la minifaldilla con pequeños volantes. Todas van más o menos igual. Pasadas de rosca con el último chupito. Los tíos se han reservado la copa para admirar el ganado. Extrañamente, mi persona pasa por la mente de mi gatita... me imagina rozandome junto a ella esperando que nos rapten a los dos, nos metan en un coche y nos traguemos todo el semen habído y por haber. Mi mujer me considera un cornudo, marica y trasvestido. No disfruta con ello pero no le importaría verme sodomizado. Seguro que se correría como una loca. Plis!!, ya no piensa más en mi y de repente está bailando el tema discotequero junto a un tiarron trajeado. Un manolo de mucho cuidado que guarda una tranca de escándalo. Me la imagino aromática, húmeda pero caliente, rellena de abundante leche nacarada que acabará en más de una de las inóspitas curvas de mi gatita cachonda y guarra. ¿Qué estará haciendo la idiota de la mujer de susodicho manolo?. ¿Masturbandose, cornuda como yo?... Un dedo se desliza por la costura de la minifalda, llega hasta la media de rejilla que atraviesa hasta el frugaz tanga de encaje (negro con flores de hilo y un poco de satén). Siente el chocho de mi mujer con su dedo. Carnoso y resbaladizo le conduce hasta las profundidades de mi tesoro conyugal. En el desmadre y el desvarío de la disco han bajado la intensidad de la luz y comienzan a crearse parejas, tríos y grupos de auténticos zombis sexuales. Los más secos y a los que nadie aguanta se marchan con el rabo entre las piernas. Un montón de gente que aguarda a su pareja en casa siente como le pica la oreja y les salen un par de enormes cuernos. A mi mujer se la están follando en el WC. Le están manchando toda la ropa de leche, le han roto las medias y una segunda enorme poya le está llegando hasta la campanilla. Detrás esta el guapo manolo moviendo su increible culito que ya me gustaría yo poder oler. Me nariz y mi lengua jugueteando dentro de sus cachetes. Mi mujer le pide a uno de los tíos que se le corran dentro. Este empieza a contarle cochinadas. Entre ellas le hace pensar en mi, cornudo y borracho en el sofá. Al que se la está trabajando por la boca se le escapa una mariconada por culpa del alcohol... Algo referido a mi culo y a dejarlo escozido. El manolo, libre de cualquier atisbo de mariconería al estar dandole caña a mi mujer, ni se inmuta ante el soez comentario. Al contrario, ordena al otro tío que haga realidad su fantasía de borracho. El manolo es el jefe e ídolo del otro idiota. A la vez, estos dos son el sueño erótico de la mayoría de cuarentonas de la empresa. Volviendo a la historia. El manolo ordena a su pelota amigo que se baje, no, que se quite los pantalones. Los calcetines no hace falta. Ahora le dice que se ponga de culo junto a mi mujer. El imbécil maricon le hace caso. El manolo, mientras se folla a mi gatita por detrás se aferra al precioso culo del chico. Mi mujer se sale y se corre. El manolo le sigue y se corre sobre los dos palpitantes y temblorosos culos mientras se oye un cántico de gemidos de placer. En el último momento el manolo a penetrado con su dedo índice al pelota. Este y mi mujer acaban a cuatro patas en el sucio suelo del WC, con el culo en pompa pidiendo más y las lenguas entrecruzadas para no desperdiciar ni una pizca de la leche de aquel macho. Yo mismo me convertiría en su nena y le comería hasta cuatro pelos que le rodean el ano. Por no olvidarme de los pequeños pero pintiagudos pezones que me gasta el gachón. Olería, al igual que lo hago con las bragas de mi mujer, sus finos calzoncillos de licra blanca, masculina y aromática. Mientras mi mujer se sube las bragas, el manolo se folla encarnizadamente a su perro fiel. Mi mujer, entre dientes murmulla, todos los hombres sois unos maricones... Al salir del WC su jefe la coge por la cintura y se la lleva al patio del restaurant. Esta noche gatita llegará tarde a casa...Seguramente tu mujer también lo haga... ¡¡cornudo!!.