MI CUÑADO CONSOLADOR

Crossdressing Girls: nº1 en su género y sin ánimo de lucro.















 






 

 




 
 













Yo siempre he tenido un cuerpo muy ambigüo pero lo he compensado vistiendo como lo debe hacer un verdadero macho. De esta manera conseguí a la morenaza y femenina treintañera que es a día de hoy mi actual pareja. Le encantó mi look cañalla apoyado en la barra de aquel pub. Pero, a veces, he hecho uso de esa ambigüedad anatómica para excitar al personal: Una vez me presenté por carnaval disfrazado de despampanante enfermera y acabé tan sobado que incluso mi pareja y mi cuñado me invitaron y a ir a casa para cambiarme. Resultaba incómodo para la familia y amigos que yo levantara tantas pasiones; Encima iba medio borracho. Finalmente mi cuñado se ofreció a llevarme con su coche. Durante el viaje él me echó más de una miradita e incluso en algún momento creí que su mano se dirigiría hacia mi entrepierna. Momentaneamente pasarón un montón de tonterías por mi cabeza. Ya me había hecho más de una paja pensando en mi fornido cuñado. Recordando su olor, sus curvas e incluso su precioso orificio anal que durante una ducha en un gimnasio se me mostró fugazmente. Nunca habíamos realizado ninguna acción de tipo homosexual pero en ocasiones saltaban chispas. Hasta Julia había percibido su fugaz sombra mientras realizabamos el acto sexual en casa de la suegra. A mi cuñado le encantaba (y encanta) espiarnos en esos momentos íntimos. A Julia nunca le puso cachonda pero tampoco le importó mucho. Siempre pensó que era un salido y que no daba la talla respecto a su hermana. En una ocasión, ella me había abierto las nalgas y el ano para asustarlo... Pero, una cosa es soñar despierto mientras se folla con la parienta (cuantas veces me lo imaginé rozandose por detrás en esos momentos) y otra muy diferente es ser el marica de la familia...


...Lo siento, os he mentido. Si que ocurrió algo la noche del carnaval... debo confersarlo.

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Antes de llegar a casa, mi cuñado paró a echar gasolina. Mientas pagaba la cuenta, en un coche que paró a nuestro lado, dos jóvenes tan bebidos como yo comenzaron a echarme los tejos. Yo abrí la ventana y les seguí el rollo como lo haría una adolescente juergista. Los mozos se acercaron a nuestro coche, uno se sacó la poya y la puso a la altura de mi cara. ¡No se habían dado cuenta que era un hombre!. Estaba tan bien maquillado por mi suegra que aquel idiota no se daba cuenta de nada. No se como pasó pero saqué la punta de la lengua y la pasé por la punta del capullo. En esos momentos volvía su cuñando y pude ver su cara de asombro y estupefacción. Mando al carajo a los chavales. Se subió al coche y no me dijo nada en unos 5 minutos. Entre tanto paró en un camino rurarl por el que no pasaba nadie desde hacía tiempo y comenzó a comerme el pintalabios y los pezones que sobresalían entre unos preciosos sostenes de encaje. Suspiré como una perra y le dije ¡Hazme tuyo!. No tardó en bajarse los pantalones, quitarse los zapatos y bajar los asientos. Me ordenó que me remangara la bata de enfermera y que introdujera el cambio de marchas en mi culo. Le dije que aquello era enorme y que lo intentaría con el freno de mano. Me lo metí. Él encendió la luz del habitáculo para verme mejor. Me dijo que estaba preciosa, mucho más que nuestra mujeres. Que me quedaba muy bien el pelo largo y pelirrojo y que alucinaba como me habían teñido las cejas de aquel mismo color. Por mi parte le expliqué que toda mi ropa interior era de su mujer. Que ella misma había estado presente mientras la elegía y me la probava. Mi cuñado murmuró: que guarra que es Marta, seguro que Julia no estaba presente. Me quedé en conjunto y liguero con unos taconazos de infarto. Me había introducido gran parte del freno de mano. La sensación de dolor y placer me hizo planterarme la penetración. Me chupé un dedo y me lo metí en mi pobre y sufrido ano. Acto seguido intenté meterme el pomo del cambio de marchas. Era demasiado grande. Mi cuñado me dijo: Anda, que te vas a hacer daño. Ven aquí guapa que te voy a meter algo mejor. Yo ya sabía que su pene no era muy grande, es más, me encantaba que lo tubiera menor que yo. Eso me hacía parecer más macho ante las mujeres de la casa (Marta, Julia y mi suegra, viuda desde hacía 5 años). Dejando a parte detalles estúpidos vuelvo a lo bueno... Mi cuñado me hizo ponerme sobre él. Su caja torácica es inmensa y en comparación mi pecho parecía la de una chica. También su culo es grande y redondeado por el gym. El mío en cambio es pequeño y con forma de pera...

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Que sucio me siento explicando todo esto. Como me gustaba que rozáramos nuestro penes, que nos besaramos como amantes y que su dedo corazón empezara a penetrar mi adolorido ano. Sin darse cuenta y llevado por la pasión me llamó Marta. Yo le dije obscenamente que era su mujer pero armada con una enorme poya. En ese momento me puso su pene entre el canalillo de mi culo, me enderezó la peluca y me mordió el labio inferior con fuerza. ERA TERRIBLE, PERO AQUEL ESTABA SIENDO LA NOCHE MÁS CALIENTE DE MI VIDA. Ninguna mujer había conseguido llevarme hasta aquel punto. Pero, siendo la primera vez, algo tenía que salir mal. Mi cuñado, de repente me pidió que me fuera al otro asiento. Luego me ordenó que saliera del coche y que andara unos metros hacia delante. Acabé en la entrada del camino y él encendió las luces del coche. Si en aquel momento alguien pasaba me vería allí vestido como una puta. Y eso pasó. No tardó en pasar un Land Rover lleno de adolescentes. Alguno muy jóven y bebido (bueno, como yo). Me dijeron algo que no entendí, luego comentaro algo más entre ellos y finalmente uno salió en dirección al coche de mi cuñado. Le dió algo y luego el mozo vino hacia mí. Me cogió de la cintura y me metió en el 4X4. Luego se metieron marcha atrás en el camino rural, taponando la salida al coche de mi cuñado. No tardaron en larzarse sobre mi. Descubrieron mi pequeño secreto pero no pareció hacerles sufrir demasiado. En un momento me encontré agasajado a caricias, besos y lametazos. Uno chupaba mis aromáticos dedos de los pies envueltos en la media de rejilla, otro se entretenía intentando introducir su lengua en mi ano... Los chavales se tomaron concienciudamente su labor, seguramente gracias a todo el alcohol y drogas que llevaban en cima. Al poco rato me encontraba ensartado por una delgada y larga poya juvenil que no me supo a poco por lo alegre de su baile en mi interior. Finalmente se corrienron dentro y fuera de mi y me devolvieron a mi chulo. Mi cuñado me acompañó hasta el interior de su vehículo. Acarició mi cuerpo semidesnudo mientras me secaba el semen con un par de clínex. Cogío mi cuello con violencia y me dirigió hacia su pene, sus huevos y su aromático culo. Me los comí con la profesionalidad de una actriz porno. El amargor de su culo y su leche acabó en su boca al pedirme un torrido beso cabalgando sobre su caliente y deliciosa poya. Era tarde y decidió llevarme a casa. Ya habría mil y una escusas para convencer a Julia y Marta. Lo que nunca cambiaría a partir de aquella noche, era que yo me había convertido en la nena de mi cuñado, en su amante crossdresser y que posiblemente Julia acabase involucrada en un sucio trío sin saberlo...