LAS 50 SOMBRAS DE JUANI

ossdressing Girls: nº1 en su género y sin ánimo de lucro.




























































Mi cuñado es un alto ejecutivo que nos lleva follando desde hace 11 años. No es gran cosa pero su poya es deliciosa. Puede ser que su falta de respeto y su lascivia hacia nosotros (como pareja) nos haya mantenido unidos. En realidad comenzamos como una pareja abierta en busca de otras parejitas adolescentes bisexuales. Ella deseando provar mujer y yo carne de hombre. Camino de la homosexualidad más absoluta. Este relato os mostrará como nuestro cuñado, Pedro, imbocó nuestra heterosexualidad y nos mantuvo unidos hasta hoy mismo...

Al principio de salir con mi actual mujer comencé a transvestirme y a tener fantasias con otros hombres, entre ellos mi cuñado. Ella no lo aceptó en aquel momento y decidió buscar a otros tíos más masculinos. Por mi parte, mantenía flicteos con un guapo amigo y su escultural novia. Todo y esto,  yo acudía ocasionalmente a casa de mi novia en busca de sexo y estímulo de mis sueños no realizados (por ejemplo: follarme a su madre). Me asustaba tener sexo con otros fuera del ámbito familiar. Lo intenté con la preciosa pareja de amigos y en alguna disco gay pero me acabé rajando por vergüenza. Como mucho logré una fugaz pasada sobre el canalillo de mi culo o, lamer algún duro pezón adolescente. Finalmente decidí excitar a mi cuñado utilizando a su jóven cuñada y mi propio cuerpo. Era la manera más fácil de acceder a mis sueños. Mi cuñado era y es un cerdo, pero era cercano y por la cuenta que le traía no haría público mis tendencias.

En casa de mi suegra había una piscina y los tres coincidíamos muchas veces por el calor del verano. El resto de familia trabajaba o no utilizaba aquel solitario rincón de la casa hasta finales de Agosto. A mi mujer la convencí para comprarse un mini bikini negro de espandex con la idea de mejorar nuestra pobre relación de pareja. Ella, entre cuernos y cuernos, accedía a mantener relaciones para alargar el engaño de nuestra relación. Sus padres nos creían una pareja estable y con un futuro prometedor. Desconocía la mente sucia y calenturienta de hija menor. La dependienta de la corsetería se aprovechó de nuestra inoncencia y nos cobró un tercio más del precio. Nosotros sonrojados por la compra, pagamos religiosamente y marchamos cabizbajos.

Escarmentado, busqué un tanga para mi del mismo material que el de mi mujer pero por internet. A desgana convencí un Jueves (día de paso del cartero) a Marta para bajar con aquellos modelitos hasta la piscina. Ella pensaba que no había nadie en la casa pero yo sabía que nuestro cuñado estaba arreglando la bomba de la piscina, en una pequeña habitación añexa al jardín. Sin mucha dificultad conseguí poner cachonda a Marta con el largo mango de un rastrillo que acariciaba lujuriosamente mi piel. Aquel rollo medio gay le excitaba tanto como los polvos de aquellos machos que la acosaban en la universidad. Le encantaba que le contara mis sueños más húmedos mientras la rozaba con mi poya. Sobre todo los relatos en los que estaban involucrados varios amigos y un hermano. La muy cerda soñaba con follarse a este último delante de mis narices. A desgana me inventaba las más horribles obscenidades para su deleite. Incluso llegué a masturbarme con uno de los calzoncillos de Marcos, mi hermano mayor, que cogí de su habitación. Si ella me lo hubiera pedido... le hubiera comido hasta los cojones y me habría follado a mi abuela de 65 años.

Nuestro cuñado empezó a masturbarse en la caseta. Por un pequeño orifício de la tubería de la bomba nos había estado espiando. Su cara de cerdo pasó a tener la expresión de un degenerado con gafas y ojos achinados. Dos cuerpos juveniles recién depilados... un macho adolescente con un precioso tanga brillante de expandex... una deliciosa bollicao de rebosantes pechos y cara angelical... Él no tardó mucho en aparecer en escena y discriminarnos con bromas sobre nuestra indiscrección. Incluso nos animó a utilizar un vesturario más decente para el baño y vigilar que nadie de la familia nos descubriese. Todo aquella hipocresía caldeo aún más el ambiente. Se avalanzó hacia nosotros y cobardemente empezó a sobarme; aprovechandose de su mayor corpulencia y del respeto hacia la hija de su suegra, hermana de su esposa. Mientras su poya rozaba mi culo me comió la boca. Mi novia hizo un gesto de asco y se retiró hasta una tumbona. Se sentó y se quedó observando la sucia escena con ademán de desprecio. Pronto mi cuñado apartó el expandex e introdujo uno de sus dedos en mi ano. Pedro exclamó lo maricones que eran los jóvenes de la época. Yo pedí hipócritamente la ayuda de mi novia. Ella se acercó e increpó con desgana a Pedro. Le encantaba la morbosa escena que estaba viendo y el respeto familiar de Pedro. Empecé a notar la cabeza de su falo en la comisura de mi ano. Sin quererlo me estaba dilatando e incluso notaba algún tipo de fluido que me lubricaba... suyo o mío. El coño de mi novia, actualmente mi mujer, acabó en la boca de Pedro. Él degustaba sus anchos lábios apartando el expandex con su nariz, mirandola con admiración. Estaba consiguiendo uno de sus mayores sueños: Follarse a la sobrína que hasta hace poco jugaba con muñecas. Yo gemía gemía como una perra. (sigue abajo).




























 

































En aquel momento de extasis apareció de repente nuestra cuñada, la hermana mediana y abogada de profesión. Unas largas piernas de una impresionante rubia teñida se mostraron ante un sodomizado veinteañero que extasiado asistía a el cuníngulis de su propia pareja. Algo dijo, poco inteligible y se giró hacia la caseta de la bomaba. Al momento volvió y comenzó a rociarnos con la fría agua de una manguera. Como perros abandonamos nuestra sucia acción. Yo acabé ruborizado subiendome el tanga. Mi cuñadó agarró a mi pareja por la cadera y se la acercó hacia su pubis con ademán de protecció. La cuñada había bajado sin la parte de arriba enseñando unos pequeños pero firmes pechos. Ella formaba parte de mi fetichismo familiar. Estaba preciosa y muy cabreada. Me la había imaginado desde mi llegada a su hogar con un aplique de consolador follandome en su oficina. Ahora estaba frente a nosotros mostrando su precioso torso.  Mi cuñado la increpó. La acusó de ser más guarra que ninguna y de mantener relaciones con el viejo jardinero de la casa. Que ella no era nadie para juzgar. Que incluso el perro de la casa había pasado por su manos. Ella lo insultó sin demasiada violencia. Es más le invocó a seguir con sus guarrería mientras ella se bañaba sin importarle lo que estabamos haciendo. Pedro se cortó al principio, pero al ver la indiferencia de Luisa nos agarró fuertemente hasta dejarnos a cuatro patas sobre el césped artificial. Nos bajó los bañandores y escupió alternativamente sobre nuestros anos. Juntos, yo y mi novia compartímos un tórrido beso húmedo que a mi me pareció casi lésbico. La cuñada increpó débilmente a Pedro para dejarnos libres. Pero él volvió a escupirse, esta vez en la palpa de la mano. Se huntó su pene y comenzó a follar se a Marta. Por un momento me dolió e intenté defenderla. Mi cuñada maldeció aquello sin salir de la piscina. Era la primera vez que Pedro tocaba a Marta. Y fue con una malicia impresionante. Junté mis caderas con las de mi pareja mientras se la follaban. Luisa salió de la piscina y se acercó a nosotros tres. Sin previo aviso introdujo su enorme dedo gordo de su pié derecho en mi ojete. Posteriormente se sentó sobre mi culo, rozandome con su poco peludo coño. Pedro se estaba comenzando a correr dentro de mi futura mujer. Luisa le introdujo su dedo índice mientras lo hacía. En ese momento noté sus labios mayores intentanso follarme en vano. Luisa y Pedro se fundieron en un terrible beso obsceno. Sus respectivas parejas estaban trabajando honrradamente en la ciudad. Ellos siempre habían mantenido las distancias e incluso algo de hostilidad. Y ahora, aprovechandose de nuestra sucia inocencia, estaban sodomizandonos. Pedro abandonó a mi novia. Puso a Luisa sobre mi y empezó a follarme el culo. Al rato la sacó y comenzó a follarse el coño de Luisa. Su cuñada, mi novia, comenzó a masturbarse con una pala de plástico que uno de sus sobrinos había dejado cerca de la piscina. Les pedí girarme para ver a Luisa cara a cara (mi amor platónico). Nos comimos la boca mientras el cerdo de nuestro cuñado se masturbaba usando su coño y mi púbis a modo de improvisado hueco. Mi novia comenzó a penetrar el culo de Pedro con la pala y me animó a chupar sus jugos. Luisa no me dejó. Me sujetó de las muñecas y empezó a cabalgarme. A mi novia se le puso una cara de sátira increible. Su lengua se introdujo entre el culo de Pedro y el mango de plástico. Algo de mierda acabó entre los labios de mi preciosa y jóven pareja. Increiblemente la saboreó y decidió compartirlo con su hermana y conmigo. Primero lamimos sus lábios y su lengua, luego nos pasó el sabroso mango de plástico impregando en los jugos anales de Pedro. (sigue abajo).


























Hasta Pedro acabó comiendose su própia mierda y finalmente orinandose sobre nosotros tres. Luisa abrió sus finos labios para interceptar el amargo y cálido líquido. Mi novia direcciono su coño hacia el chorro y yo dejé que me salpicara sobre el pecho. Estoy seguro que si en ese momento hubiera bajado el perro de la familia todos hubieramos mantenido algún tórrido contacto sexual con él. Recostados sobre el césped artificial, acurrucados como fieras, acabamos dormidos los cuatro jóvenes.


























I LIKE IT

Soy fan de Castle.

















Molly C. Quinn nació en 1993.



UNA SHEMALE PARA SOÑAR









LA BRAGUITA C-STRING

















AYUDA, HELP!!

1 comment:

Jiuly said...

F A N T A S T I C !!!!!!!!