HARD SISSY STAR

Crossdressing Girls: nº1 en su clase y sin ánimo de lucro.



























De nuevo me acosó mi cuñado

Ya había intentado sobarme en la piscina. Bueno la verdad es que lo logró pero la aparición de mi alucinada novia paró lo que podía haber sido mi primera penetración anal. Mi novia se mosqueó bastante al ver a mi cuñado agarrandome como a una colegiala indefensa, por detrás y levantandome a peso mientras mis muslos comenzaban a rodear su pequeño pero musculoso cuerpo. Incluso llegó a dedicarme unos asquerosos piropos mientras me echaba todo su aliento en mi cuello. Novia presente. Mi cuñado había perdido todo el respeto por mi. Ahora era seguro que Arturo nos espiaba mientras lo hacía con su cuñada. Era mi posición preferida. Ella agarrada a la escalera de la piscina mientras yo por detras la perforaba como un loco. La intenté penetrar analmente varias veces sin éxito. Descubrí que mi dedo dentro de mi ano durante el acto saciaba aquella obsesión. Ahora me imaginaba a la cerdo de Arturo masturbandose desde la pequeña ventana del WC que daba al terrado. Yo follandome a mi novia con el culo en pompa mientras me dilataba mi precioso agüejero con el dedo índice. La verdad es que comprendía porque el cabrón estaba tan berraco. Mi novia me preguntó si era gay. Yo le dije que no, jamás. Me recordó la última historia que le conté mientras la follaba de mi manera "especial". A desgana y cada vez más por pena, mi novia me masturbaba con su vibrador "El Mandinga" (grande de latex negro) hasta hacerme jadear mientras yo le explicaba aquella sarta de guarradas. Solo me rozaba contra su cuerpo. No la penetraba y eso la ponía de los nervios.  Ella odiaba esas historias tanto como lo estaba empezando a hacer conmigo. Además había intentado que ella me transvistiera y lo único que conseguí es que le diera un gran asco como hombre.
Decidí ser franco y, en resumen, le expliqué que me excitaba la idea de hacer de mamporrero para su hermana y el cuñado. Que en la realidad no atrevería a hacerlo y nada más. Un estúpido sueño húmedo, dijre. Me miró inquisitivamente como una madre.  Yo bajé la cabeza y asentí en bajito: creo que soy Bi. Ella me levantó la cabeza agarrandome de la barbilla y me dijo: ¿me vas a dejar por un tío?. Yo respondí que solo me impresionaba Arturo como juguete sexual, que no había nadie más y no lo habría jamás, que una vez lo vi haciendo pesas con un speedo, sudado y que se puso palote al verme vestido con los jeans cortos que ella me dejaba después de ducharme en su casa. Y que menos interrogatorio, que la había visto tonteando con los cuñados y sus amigos vestida con un bañador 3 tallas más pequeño de lo normal. El que utilizaba para broncearse a escondidas en el terrado. Que ví como disimuladamente se perdió algún que otro dedo por debajo de la tela. Y que finalmente acabó paternalmente sentada sobre el regazo de mi cuñado mientras brindaban con el cuarto cubata.
Ella me abofeteó. Me llevó hasta su armario. En unas de las puertas había un gran espejo. Empezó a transvestirme de forma brusca. Me hacía daño pero me excitaba. Buscó unas botas de charol hasta las rodillas y su kit de maquillaje. Encontró una preciosa peluca rubia de media melena. La verdad es que se esmeró hasta un punto elogiable. Delante del espejo había una chica rubia de 19 años con un buen trasto entre las piernas. Me condujo fuera de su habitación, me colocó una gabardina y acabamos tocando al timbre del chalet vecino donde vivía el cabrón de mi cuñado. Salió en calzoncillos. Me miró guarramente de reojo sin reconocerme y nos invitó a entrar. Estaba solo. Las dos niñas y su mujer estaban de compras muy lejos, en la capital. Mientras se tocaba la polla se ofreció a colgar mi gabardina. Me la quitó, todavía sin reconocerme. Se quedó alucinado al ver un cuerpo delgado, morenito de adolescente disfrazado con mucho gusto con un conjunto de lencería negro. Ahora, si que exclamó mi nombre. Además me puso el adjetivo de "putita". Como si yo no estubiera allí, mi novia empecé a increpar a Arturo. Malditasea, si se conocían como amantes y casi como pareja veterana. Arturo se la había follado desde los 12 años. Cabronazo
.
Aquel musculoso bajito se sacó la berga y obligó a Eva a chuparla. Mientras me cogía del cuello casi ahogandome. Mi novia me miraba desafiante mientras se la metía toda dentro. Yo empecé a lloriquear hasta... que Arturo me abrazó de la cadera hasta levantarme en brazos como a un niño pesado. Delicadamente acalló mi sollozo con un increible beso de tornillo. Su polla rozaba mi culo y la mía su barriga, un poco más arriba de su ombligo. Eva empezó a emular una penetración de mi cuñado mientras él me dominaba. Su pubis desnudo añoraba a el Mandinga. Aquella escena gay la llevó a un extasis que yo nunca había soñado. Arturo comenzó a penetrarme en aquella posición. Me acariciaba dulcemente y a veces chupaba la camiseta de rejilla gruesa que, muy sutilmente, tapaba el sexy conjunto que yo había regalado a Eva. Por un momento me imaginé que estaba enamorado de Arturo, que era su novia travestida y que enviaba a la mierda a Eva. Pero era solo puro y duro vício por aquel ensartamiento. Le cogí su corta melena cuando sus huevos ya tocaban mis glúteos. Con una sola mano la estiré mientras nos corriamos en un ahogado jadeo de placer. Una gran cantidad de sémen estalló en mi culo. Mi leche acabó en su peludo pecho de culturista y lo acabé chupando como una zorra. Eva por su parte se corrió de tanto roce con el precioso culo respingón del cuñado.
Arturo nos gritó de forma imperativa para que fueramos a su habitación de matrimonio. Eva se negó a compartirla conmigo. Arturo pasó de ella, cogido como me tenía me llevó (de la cintura y nuca como un bebé) a la oscura habitación y cerró tras de sí con ansias la alta puerta de madera maciza. Todo le gustaba a lo grande. Todo caro y si podía ser pagado por el idiota del suegro. Allí me hizo toda clase de perrerías que por cierto acabarón convirtiendome en su más sumiso perro. Yo en aquel momento era algo muy grande, bello y delicioso. La piscina se convirtió en nuestro santiario gay hasta que la suegra nos piyó y... acabó montandoselo  con Arturo. Eva acabó trayendo a otros tíos a su casa, cada vez más jóvenes y desconocidos. Y por suerte para mi, estúpido pero feliz cornudo, aprendí el difícil arte del mamporrero humano. Incluso mejoré mi estilo de mamada doble: una vez el jóven falo de mi contrincante, otra vez los labios de Eva, otra vez los huevos del chico, otra vez el húmedo ano de aquel capullo que se estaba corriendo dentro de la que tenía que ser mi casta mujer. Para no asustarlos siempre Eva me disfrazaba de la hermana de la Cristina Aguilera. Luego me llamaba para cumplir, con gusto, mi humilde función.  La verdad, no seáis tont@s y follaros a vuestro cuñado por mi feo que sea. Todo queda en casa.

























































AYUDA, HELP!!

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