REINO ANAL

Todo iba sobre ruedas. Al fin conseguí emborrachar a mi prima y a su novio alternando los mejores bares y pubs de mi ciudad. Era una movida noche de carnaval y casi todo el mundo iba igual. Los tenía a punto de caramelo. Seis horas antes y después de rogar mucho había conseguido convencerles para que nos disfrazáramos los tres de lo mismo: enfermeras de película x. Por suerte no nos costó encontrar los disfraces en una tienda del centro comercial. Tonteamos de lo lindo mientras nos vestíamos con aquellos diminutos trajes rosas de plástico, medias de rejilla blanca y unos zapatos, también blancos, de tacón comprados en los chinos, muy baratos por cierto. Eran tan extremados y de la talla 42 por lo que nadie se había ni molestado en mirarlos. Los dos calzamos esa misma talla. El chino se puso tan contento por la compra como nosotros. Ella continuó llevando los preciosos Guess, regalo de su novio, que yo soñaba con probarme. Las pelucas, por casualidad, las encontramos en el armario de los tratos de mi habitación. Al final mucho preparativo y tontería pero no pasó nada en mi casa. Por lo que me había visto obligado a usar el plan B: el alcohol.

De vuelta a mi piso, donde tenían que dormir aquella noche, comencé a perder la paciencia y el control de la manos. Los cogí a los dos de la cintura. La de Marcos se podía confundir por el tamaño con la de mi prima. Su cuerpo es menudo, delgado y poco musculado. Cuantas veces me había masturbado después de haber estado con ellos en la piscina. Y ahora lo tenía allí, vestido como una diva del porno de 19 años. Mi prima iba borracha y algo salida, pero de tonta no tiene un pelo. La muy guarra ya sabía lo que quería y, no parecía desagradarle la idea. Mis dedos acabaron en sus culos. Ella repetía picaramente: primo, primito, primo... él callaba como una mojigata. Deseaba tanto como yo ser poseído con aquella ropa. (Continúa al final de las fotos)



















































Nos tomamos unos cafés descafeinados en la salita mientras en mi televisor dos gays musculosos se lo montaban desnudos. Estuvimos 20 minutos absortos con aquel espectaculo cárnico. Finalmente ella propuso que hicieramos un 69 sin quitarnos los vestidos de enfermera. Su novio bajó la cabeza avergonzado y se oyó un si entrecortado. Marcos estaba un poco asustado ya que iba a ser la primera experiencia gay y encima delante de su novia, pero le dije que no se preocupara que primero empezaría yo. Que nadie se enteraría jamás de aquello. Acostándolo en la cama le cogí la polla y me la metí en la boca, comenzé a subir por todo su tronco, por los huevos (los cuales subcionaba de vez en cuando) y cuando llegué a la cabeza él no paraba de jadear y decir lo bien que la chupaba. Su polla sobresalía entre las medias. La verdad es que se me daba bastante bien gracias a muchas horas de películas x junto a mi consolador. Ahí él empezó a coger mas confianza y alargando su mano tomó mi polla, comenzó a pasar la lengua por el capullo y poco a poco se la fué metiendo en la boca. Sus labios rosas parecían tan femeninos. Nos comentó que era algo extraño pero que no le disgustaba su sabor. Comenzó con más decisión. Tanta que tuve que avisarle de que si seguía así me iba a correr en el acto. Mi prima, que ya llevaba un buen rato masturbandose, nos ordenó con voz de ama que aquello no debía ocurrir.

Cuando ya llevabamos un rato comiendonos los rabos comenzé a meterle un dedo en el culo, con un poco de saliba. Su ano olía agradablemente a sexo. Mi prima disfrutaba como una loca viendo como me follaba el culo de su novio. Él se quejaba un poco pero era evidente que le gustaba. Un dedo, luego dos y al final tres, cuándo ya tenía el culo dilatado le coloqué la punta en la entrada y comenzé a empujar hasta que le entró la cabeza entera. El resto ya fué poco a poco ya que era su primera vez. Cuando ya su cuerpo se había acostumbrado a mi tamaño comenzé con el vaiven. Él no paraba de jadear y cuando se la sacaba los dos me suplicaban que se la volviera a meter. Que por favor no la sacara que querían mi corrida dentro. Y así lo hice, me corrí al rato llenándole todo el recto de mi leche caliente. Su novia se agachó y comenzó a comerle el culo, lamiendo los resto que sobresalían de aquel ano rojo y dilatado. Ella me ordenó que ahora era mi turno y yo asentí como un esclavo. Me puso sus Guess y dijo: ahora si, Marcos dale...








































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