BUSCANDO MACHOS CON MI EXMUJER

Al final decidí explicar la verdad a mi exmujer. Le conté mis sueños húmedos con ella y su nueva pareja. Un fornido jóven dueño de un gimnasio que se sale de lo bueno que está. Me los imaginaba a los dos en nuestra cama practicando todo tipo de guarrerías. Mi ex había venido a traerme algo de ropa olvidada en nuestro piso. Habíamos hablado, bebido y acabado viendo una película bisexual llena de travestidos y sucias amas de casa que ofrecían su culo y el de sus parejas por un polvo con atractivo veinteañero tatuado. Un auténtico culebrón x que me hizo el culo agua. Soñaba que María me ofrecía así. Aunque yo sabía que a ella le produciría un efecto aún mayor. Acabó borracha, caliente y explicandome las guarradas que hacía con Carlos, su novio. Que por lo visto era bastante ambíguo pero mucho más bueno que yo. ¿Dónde ibamos a parar?. De mientras me introducía su dedo gordo del pie en el ano para goce y recuerdo de los viejos tiempos. María me dejó al encontrarme chupando la polla mandinga del jardinero senegalés. Entre risas me dijo que sentía envídia ya que ella lo había intentado varias veces sin éxito. También me preguntó si me había depilado ya que no notaba nada de vello en mis nalgas, huevos y polla. Que tenía las cejas muy bien depiladas y unas marcas muy parecídas a las de un sujetador en mi torso desnudo. (sigue abajo)


























































Acabé medio mareado totalmente vestido de mujer. Atado, maquillado, enfajado y sodomizado con uno de mis vibradores. María estaba disfrutando ya que comenzó a comerme el culo como si de un chocho se tratara. Tres metidas frenéticas de vibrador y una buena lamida. Y volvía a repetir hasta que me corrí en su cara. Sonó el timbre. María se acordó de que Carlos la venía a buscar. Lo recibió medio desnuda y con restos de semen en las gafas. El novio subió cabreado las escaleras para darme de hostias. Pero al verme así, tan femenino, tan blanquito y depilado, comenzó a frotarse la berga. Llamó a María a la habitación y cerró la puerta tras de si. Nos miró a los dos como corderitos. De repente me encontré sobre mi mujer, los dos boca abajo atados con un cinturón que unía nuestras caderas. Un chorro de lubricante gelatinoso de fresa nos anunció el cálido y musculoso cuerpo de Carlos, precedido por su enorme pero bien proporcionada polla. Me levantó la minifalda negra de mi mujer y me comenzó a follar con sus dedos. María tuvo más suerte y la ensartó enterita. El muy bruto buscó mi pene entre los dos cuerpos que ahora poseía y casi me la arranca al intentar masturbarme. Se levantó de la posición de rodillas hasta ponerse de cuclillas. Ahora me tocaba a mi. No podía verlo atrás por culpa de la peluca años 30 con flequillo a lo Dita Von teese. Solo notaba sus embestidas y como convirtió mi culo en su guante. En la mullida cama se formó un charco con nuestros fluidos anales. El olor a sexo era intenso, animal y dulzón. Se corrió dentro de mi mientras los zapatos de tacón negro sin talonera y con hebilla plateada se desplazaban por mis dedos hasta caerse junto a mi ex.