MIRA LO QUE HACE LA CERDA DE TU HIJA

Correción de un relato de: BERE_NIZE0@HOTMAIL.COM

"Era una colegiala rebelde. Me habìan expulsado del colegio por mala conducta. Todos en mi casa sabían lo que eso significaba. Una vez más, no había podido reprimir mis impulsos femeninos y mis compañeros de patio me habían convertido en su compañerita, en la reina de la clase. Me habìan prohibido que me comportara como una niña en el barrio pero, en el colegio, que quedaba algo lejos de mi casa, yo podía dar rienda suelta a mis femeninos deseos.

A mi padre se le quitaron las ganas de llevarme al psicólogo cuando después de varias sesiones, el doctor acabó pidiéndome que se la chupara, y yo volví con la blusa mojada por su semen. Pese al llanto de mi madre, no pudieron impedir que asista al consultorio vestida de chica. Y en vez de "curarme", terminé la terapia más convencida de que lo que yo queréa era ser una mujer. Y ahora estaba yo lista para entrar en el nuevo colegio, un nuevo patio, con nuevos compañeros. La noche anterior me la pasé imaginándolos bien masculinos. Me puse mi baby doll y me acosté frontando mi pequeño pene contra el colchén. Soñé que el más fuerte del patio me ponía contra la pared, me levantaba el vestido y me penetraba delante de todos.

Debo decir que hasta ese entonces, mi culo era virgen. Sólo habéa probado el delicioso sabor de una verga bien erecta en mi boca. Había saboreado la viscosidad del néctar exquisito de la masculinidad en mis labios. Me habìan llenado la boca de semen, pero mi orificio posterior aun era un territorio inexplorado. Lo habìa hecho con el técnico que llegé para reparar el agua caliente, con el pintor y con el chofer. Todos ellos dejaron sus jugos en mi boca. El que más lejos llegó fue el psicólogo. Cuando crucé las piernas y le dejé ver mi braguita, él se avalanó sobre mí y me tomó por detrás, pero sólo llegó a poner su verga entre mis dos nalgas y humedecer la puertita de mi agujero. Ante la cercanía de la penetración, creo que me asusté, así que me solté de sus peludos brazos y me puse de rodillas ante él para llevarme, como Monica Lewinsky, un recuerdo de él en mi femenina vestimenta.

No podría decirse que estaba decidida a ser inaugurada, pero algo me picaba detrás. Esa noche en que soñaba ser penetrada en el patio tomé con mi dedo algo del juguito de mi pequeño sexo y me lo pusé detrás, jugué con mi huequito y mi dedo. Lubricada por mi propio néctar, decidí empujar. Mi dedo estaba en mi interior en un punto que ya no podía seguir. Empujé más y me dolió, así que me quedé allé, metiendo y sacando mi dedo pero sin pasar esa barrera que anunciaba una etapa tal vez nueva. Tal vez estaba reservando el lugar más profundo para una verga de verdad..."

(Importante: Este blog está en contra de la pedofília. El autor del texto que he incluido también.)










































































1 comment:

Jessica said...

Excelentes como siempre, me has puesto mojadita, mojadita

Un beso, linda