MI CUÑADO ESTÁ BUENÍSIMO

Somos dos cuñadetes bien avenidos. Juntos hemos hecho de todo. Deportes, viajes, juergas, etc. No tenemos ningún reparo en joder con nuestras parejas los cuatro en la misma habitación. Viendo como nuestras pollas penetran a las dos hermanas, cada cual la suya, eso si. Nada demasiado raro. Empezamos a follar todos juntos porque mi cuñado se emperró en comparar nuestras hembras. Nos convenció durante una  borrachera y accedimos al juego. Nos gustó y se convirtió en una esperada costumbre.  Esto es excitante, pero no es la razón de este relato. La verdad es que  desde hace una semana me fijo más en mi cuñado que en mi cuñada. Estoy muy confuso. Me corro en la cama imaginandonos juntos, haciendo toda clase de guarradas, besandonos y rozandonos desnudos, comiendonos la polla y el culo vestidos como putas.

Todo esto empezó en un carnaval que celebramos en un destartalado teatro. Nos invitaron unas amigas de nuestras novias, estudiantes de bellas artes, que estaban haciendo los decorados para una obra. Aquello era un desmadre que se montaban los artistas para pillar carnaza estudiante. Nos dejaron todos los camerinos y los vestuario a disposición de los invitados. Habían armarios y armarios de ropa de todas las obras que se habían realizado, comida y mucha bebida. Nuestras chicas nos invitaron a disfrazarnos de personajes femeninos de la película Cabaret. Esa era la norma de la fiesta, los chicos de chicas y ellas de machorros. Mientras nos maquillaban sonreían y se susurraban al oido. En fin que consiguieron un gran éxito con los dos cuñados. Estabamos realmente sexys e incluso algo abergonzados de tanto lujo de detalles. Yo llevaba dos prótesis que me ponían cardiaco frente al espejo. Mientras ellas acavaban de disfrazarse de gentelmans puteros decidimos dar una vuelta por la fiesta. ¡Fuera complejos!. El teatro era enorme y pululaban casi 100 invitados, la mayoría artistas de todo tipo de suerte. Se palpaba el erotismo que creabamos los mejores trasvestidos. La verdad es que una tía disfrazado de chico le pone a poca gente. Algunos ya iban muy bebidos y calientes y se perdían entre los rincones. Junto a unas escaleras nos entraromos a unos cinco tios disfrazados de conejitas playboy. Buen rollo al principio hasta que se puesieron pesados y empezaron a sobarnos. Consiguieron agobiarme aquellos moñarrones que no entiendían lo que significaba: no quiero. Su insistencia rozaba el acoso puro y duro...

-sigue abajo-


















...Nunca me hubiera imaginado pasando por aquella situación (ahora incluso me excita la idea). Yo me sentía humillado, como una adolescente acosada y aguantaba las ganas de machacar a aquellos maricas con una sonrisa de circustancia. Pero ellos estaban hasta el culo de todo y no parecían querer respetarnos. De reojo vi a dos más que estaban entre las sombras dandose por culo sin ningún tipo de pudor, suspirando y jadeando como animales. Aquello me hizo tragar saliba y apretar los cachetes. Aunque muy interiormente no me desagradó del todo. No estaba acostumbrado a tal ambiente y personal tan salido. La situación se nos escapaba de las manos, sobre todo a mi. Empezaba a cerrar los puños...y a ¡ponerme tieso!. Pero el cuñado quitó hierro al tema haciendo broma conmigo. Comenzamos a bailar un tango de lo más sensual. Yo alucinaba. Eso les hizo sacar las manos fuera de mi cuerpo. Carcajadas. De pronto mi cuñado aumentó el grado de realismo de la broma hasta un punto incómodo...me cogió y me puso de espaldas con un giro brusco, colocó su polla ya dura sobre mi ano y se aferró a mi hasta que noté el traspaso de humedad entre nuestra medias. Todos gritaron animando a mi caliente pareja. Mi silueta le había puesto como una moto. Unas chicas se habían parado junto al grupo y observaban lascivas. Eran la amigas de nuestras novias con los ojos abiertos como platos. Me empalmé al verlas y mi cuñado aprovechó para cogermela desde atrás y desplazarme lejos del grupo, ahora numeroso. En realidad me transportaba sobre su polla simulando que me penetraba de forma cómica. En algún momento pensé que lo lograba. Continuando la "broma" sin separarnos nos dirigimos hacia la salvación. Acabamos lejos de ellos en la misma posición. Ahí me sentí como una hembra rescatada por su príncipe. Mi cuñado  aprovechó una parada para comerme la oreja por sorpresa. Intentó después bajarme totalmente los pantis. Susurró que llevaba mucho tiempo soñando con follarnos a Sonia (mi novia) y a mí. Forcejeamos. Solo consiguió dejar a la vista los dos cachetes que intentó penetrar en vano. Pensé en llevarme algo de su fluido desde mi culo hasta mis labios. Mis pezones se erizaron contra las prótesis de latex. Estas se conviertieron en extensiones de mi cuerpo. Giré de golpe para defenderme debilmente y nuestras vergas acabarón enlazadas. Nos comimos la boca como dos putas baratas mientras me acariciaba el culo. Fue una locura de 3 o 4 minutos en los que casi acavo comiendome su tranca. Tubimos que encontrar un aseo para secarnos la leche de los pantys. 

-sigue abajo-

























Poco después llegamos hasta la puerta del camerino donde se encontraban ellas. Él no comentó absolutamente nada de lo sucedido, al contrario, disimulaba conversando con las chicas con sangre fría. No esperaba que explicara lo nuestro pero si algo superficial que disimulara nuestra tardanza y el encuentro con las dos estudianes. Me había calentado como hacía con su pareja pero yo había sido una estrecha en el momento de la penetración. Mi falta de resistencia ante lo ocurrido sellaba mis labios y me hacía bajar la cabeza, sonrojado. Todo aquello me había hecho sentir impotente y maravillosamente deseado. ¿Sería nuestro secreto?. ¿Se volvería a repetir con nuestras parejas delante?. Aquella idea hacía palpitar todo mi cuerpo. Ante un espejo de la habitación me vi con la apariencia de una tonta y preciosa muchacha. Cada vez me sentía más comodo con aquella ropa  y mi rol de víctima. Él estaba guapísimo con la peluca negra, el flequillo acaracolado de cabaretera, su solitario lunar sobre el maquillaje blanco y un bombín como el de Barbara Streisand. Parecía una chica fuerte pero escultural y seductora. En alguna ocasión había tenido yo una novia gimnasta que provocaba fantasías gays. Como hechaba de menos un rabo en aquel hueco. No oía las palabras de mi cuñado. Su cara remarcaba rasgos femeninos que me recordaban a Catherine Zeta-Jones. Gracias al trabajo de maquillaje de mi cuñada. Me hubiera encantado en aquel momento cerrar la puerta del camerino y convertirlo en una cama redonda sin tabús para los cuatro.  Es más, no habría estado mal haber acabado violados por los locos salidos de las escaleras.

-sigue abajo-
























Al día siguiente me martiricé solo en la habitación de mi pareja con uno de sus consoladores. Me dí cuenta que en el extremo que no me penetraba había un hueco. Al acabar me acordé que el falo de goma era parte de un arnés femenino que mi novia ganó en una despedida de soltera. Busqué como un loco la parte faltante y esperé con ansiedad que ella acabara de ducharse. Cuando lo hizo me encontró tumbado en la cama con el artilugio entre las piernas. Sonrió con picardia y comenzo a simular mi penetración. Esta no llegaba nunca... Lascivo y escitado le grité: ¡Se tan guarra como tu hermana y follame!. Con mucha rabia y sorpresa ante aquellas palabras comenzó a escupir sobre la goma y lo siguiente ya os lo podéis imaginar. No llegó a introducir toda aquella goma en mi interior, aunque estaba de tan mala leche que mi ano se pasó irritado una buena temporada.

Hoy hemos acabado los cuatro en otra sesión de sexo familiar. Ellas están guapísimas morenas de la playa, los tangas marcados en sus caderas. Les hemos regalado dos cadenas de oro para sus tobillos y un tratamiento de estética. Su cumpleaños. Son mellizas. Las dos lucen un único mechón de pelo púbico, pequeño y alejado de sus labios en forma de corazón. Me encanta la manicura francesa en las manos y los pies. Los tatoos no permanentes en la rabadillla de sus preciosos culos. Nos han montado un numero lésbico entre sonrisas y unos tragos de tequila. Son increiblemente bellas, fieles y femeninas. Lo peor es que deseo con todo mi alma sentir lo mismo que el cuerpo que ahora penetro, el de mi novia. Miro las curvas entrelazadas de mis cuñados, aumenta mi erección y me imagino galopando sobre aquella enorme polla vestido como Beyonce. Una larga melena que me acaricie la espalda y que lo vuelva loco. Controlado desde la cintura por aquellos brazos masculinos. Arriba y abajo, arriba y abajo. Por mi culpa, cada vez hacemos el amor más próximas las dos parejas. Mi novia empieza a sospechar e incluso piensa que acabaré montando a su hermana. La tarde anterior y a solas, me comentó muy seria que, como mucho admitiría roces entre los cuatro. Máximo que se me escapara de vez en cuando la mano y si mi cuñado no se ofendía. Yo le juré mil veces que no era necesario y me comió el culo untado en caramelo de piruleta. Me quiere a morir y como sabe que ahora me va el tema del culo... Aunque arruine mi relación debo conseguirlo. Lo siento por mi preciosa y generosa Sonia. Yo también quiero ser novia de mi macizorro cuñado. Mi alma femenina me lo pide...

FIN

1 comment:

Jessica said...

WOOW!!!

Que relato!!!! Excelente, sigue así!!!!

Besos linda